Tarjetas 'revolving' y préstamos rápidos, alternativas a los créditos

Los préstamos de concesión rápida y las tarjetas de crédito son alternativas a los tradicionales créditos de las entidades. ¿Cuáles son sus ventajas y sus inconvenientes?

En las últimas semanas los bancos más grandes de España (Santander, BBVA, La Caixa, Bankia) están coincidiendo en el lanzamiento de campañas publicitarias que también tienen un punto en común, anunciar la disponibilidad de préstamos para pymes, particulares o ambos. El tiempo mostrará que parte de marketing y que de realidad tienen estas campañas, ante una realidad que mes a mes nos muestra las estadísticas del Banco de España, los depósitos crecen pero los préstamos no dejan de caer, todos los meses se amortizan una importante cantidad mientras que la concesión sigue siendo escasa y aparecen muchas menos operaciones. Todo ello es un problema para pymes, ciudadanos y la economía en general, decrece la inversión y se hunde el consumo.

 

¿Hay alternativas? Aunque más complicadas desde luego que sí, y entre ellas destacan los créditos rapidos al instante y las tarjetas de crédito, con 40 millones de estos plásticos en circulación, y, dentro de éstas, especialmente las revolving, diseñadas para financiar compras. Analicemos sus pros y sus contras.

 

A favor de los préstamos

Viendo la información adjunta, la ventaja de unos frente a otros se ve muy clara, el tipo de interés que vamos a pagar. De hecho es más que llamativo que entre las tarjetas analizadas la mayoría estén en un rango muy alto de tipo de interés, "escondido" en su tipo nominal mensual con lo que se "aparenta" que el coste es menor, a lo que unido a muchas ofertas de descuento parece que este es superior al coste por fraccionar. Pongamos un ejemplo, una tarjeta que oferta un descuento de un 5% el primer mes al darte de alta, mientras que el tipo de interés nominal mensual es del 1,5% ¿Esto significa que consigamos un descuento del 3,5%? Si lo alargamos en el tiempo, no. Poniendo números, financiamos 1.000 euros, con lo que con el 5% de descuento conseguiríamos un ahorro de 50 euros, pero fraccionamos a 12 meses, con lo cual estaríamos pagando una TAE del 19,86% y una cuota de 92,57 euros mensualmente y unos intereses totales de 110,84 euros, el resultado final, un sobrecoste total de 60,84 euros.

 

Y las diferencias en el tipo nominal mensual son fundamentales, el 0,83% de diferencia entre la Tarjeta Citi Oro de Citibank y la Obsidiana de Bankinter (para grandes compras) se convierten en un 11,82 de diferencia porcentual en términos TAE.

 

Otra ventaja de los préstamos es poder financiar cantidades mayores. Actualmente las tarjetas no sólo se han recortado en su número (hay más de 3 millones de tarjetas nuevas desde que empezó la crisis) también se ha recortado su límite máximo, y es más difícil encontrar productos con límites que superen los 3.000 euros y más común que se encuentren entre 1.200 y 1.500 euros. Por el contrario en los préstamos, incluidos los de modalidad rápida, las cantidades medias suelen oscilar entre 3.000 euros y 6.000 euros, con productos como BIGBANK que llegan hasta 10.000 euros o los préstamos entre particulares de Comunitae que alcanzan los 15.000 euros.

 

A favor de las tarjetas

Pero tampoco es todo un camino de rosas si vamos a pedir un préstamo. Cofidis ofrece operaciones a tipo de interés cerrado, que aunque elevado está por debajo de la mayoría de las tarjetas. En el caso de BIGBANK y Comunitae (que no es una entidad financiera sino una plataforma de préstamos entre personas) habrá que añadir a su tipo de interés las comisiones de apertura/estudio y en muchos casos tipos de interés más elevados que se calcularan a partir de un análisis del riesgo de la operación y el cliente (cantidad, plazo, ingresos...). Con las tarjetas si tenemos una operación cerrada al menos al respecto de los tipos de interés.

 

También algunas tarjetas nos dan mayor flexibilidad a la hora de ir amortizando la operación. No todas, ya que algunas tarjetas revolving tiene límites máximos de pago, por ejemplo un 200-300 euros o un porcentaje de la deuda hasta llegar un mínimo en el que se amortiza el total de la operación. ¿Qué significa esto? Si pagamos un viaje que nos cuesta 1.200 euros no podremos pagarlo en 2 o 3 meses, si el límite es de 200 euros (en los que se incluyen los intereses) nos iríamos a pagar la operación obligatoriamente en 7 mensualidades. Si se nos permite ir determinando los plazos y poder hacer una amortización mayor en meses de mayores ingresos nos da una mayor flexibilidad. Comunitae por ejemplo solo permite amortizaciones totales del préstamo y no amortizaciones anticipadas.

Por todo ello, hay que elegir muy bien como financiamos las operaciones con tarjetas, intentando aprovechar sus ventajas de mayor flexibilidad:

 

- Aplazar al plazo menor posible, aunque nos suponga un esfuerzo financiero mayor al mes, conseguiremos un ahorro importante.

- Tener muy en cuenta el peligro de pagar un porcentaje fijo al mes, al ser sobre la cantidad pendiente, la tendencia es siempre dejar una cantidad sin pagar que genera intereses, y es la opción más costosa.

- Cuidado con los aplazamientos gratuitos, muchas veces tienen comisiones que son más caras que los propios intereses, por ello hay que fijarse en la TAE que obligatoriamente aparecerá en la letra pequeña.

- Comisiones por uso, si no se realizan un número de operaciones o se llega a un importe pueden empezar a cobrarnos comisiones, lo cual encarece aún más la tarjeta.

 

Financiar actualmente una compra es complicado, pero hay opciones en las que hay que analizar muy bien sus costes, pros y contras, mucho más de ofertas llamativas.

Leer más